
El jardin era bellisismo, había todo tipo de flores sobre un hermoso césped, y, en el lugar mas privilegiado del jardín estaban los rosales.
En uno de aquellos rosales, esa primavera, apareció una rosa azul, hermosa, brillante y con un aroma especial.
Al principio, ella no dio importancia al hecho de ser distinta a las demas, pero a medida que pasaban los dias se dio cuenta que el resto de las rosas no la miraban ni la trataban igual.
Ella les preguntaba: “Por qué no me mirais ni me tratais como haceis entre vosotras?, y ellas le respondían: “Es que tu eres diferente, nosotras te admiramos”.
La rosa azul se sentía triste, ella no quería que la admiraran… se lo decía a sus cuidadores: “Por qué soy diferente? Yo quiero ser como las demás”.
Ellos la miraban con cariño, sonriendo y le respondían: “No, tu no puedes ser como las demás porque tu misión aquí es esparcir tu aroma por todo el jardin, pero no te preocupes, en otros jardines hay otras rosas azules como tu, no estas sola”.
Ella asentía, pero en el fondo, sí se sentía sola, solamente se sentía bien cuando, por la noche contemplaba el cielo estrellado y le contaba sus pensamientos a aquella estrella tan brillante que siempre la acompañaba, luego, durante el día, aconsejaba al resto de las rosas que le contaban sus cuitas, o le preguntaban como crecer mejor y desarrollarse.
Alguna vez se le acercaba alguna rosa de color rojo pasión y la rosa azul creía que al final dejaría de estar sola….pero no era asi.
Ahora, a mediados de verano, cuando el jardin y la rosa azul estan en todo su esplendor, ella piensa que ya falta menos para el invierno, y que entonces sí, todas las rosas serán iguales.
En uno de aquellos rosales, esa primavera, apareció una rosa azul, hermosa, brillante y con un aroma especial.
Al principio, ella no dio importancia al hecho de ser distinta a las demas, pero a medida que pasaban los dias se dio cuenta que el resto de las rosas no la miraban ni la trataban igual.
Ella les preguntaba: “Por qué no me mirais ni me tratais como haceis entre vosotras?, y ellas le respondían: “Es que tu eres diferente, nosotras te admiramos”.
La rosa azul se sentía triste, ella no quería que la admiraran… se lo decía a sus cuidadores: “Por qué soy diferente? Yo quiero ser como las demás”.
Ellos la miraban con cariño, sonriendo y le respondían: “No, tu no puedes ser como las demás porque tu misión aquí es esparcir tu aroma por todo el jardin, pero no te preocupes, en otros jardines hay otras rosas azules como tu, no estas sola”.
Ella asentía, pero en el fondo, sí se sentía sola, solamente se sentía bien cuando, por la noche contemplaba el cielo estrellado y le contaba sus pensamientos a aquella estrella tan brillante que siempre la acompañaba, luego, durante el día, aconsejaba al resto de las rosas que le contaban sus cuitas, o le preguntaban como crecer mejor y desarrollarse.
Alguna vez se le acercaba alguna rosa de color rojo pasión y la rosa azul creía que al final dejaría de estar sola….pero no era asi.
Ahora, a mediados de verano, cuando el jardin y la rosa azul estan en todo su esplendor, ella piensa que ya falta menos para el invierno, y que entonces sí, todas las rosas serán iguales.